Mitos y verdades sobre el agua del grifo: ¿qué tan segura es realmente?

Mitos y verdades sobre el agua del grifo: ¿qué tan segura es realmente?

Cuando se trata de beber agua del grifo, abundan las preguntas y los mitos. Muchas personas confían ciegamente en ella, mientras que otras prefieren alternativas como el agua embotellada o los filtros. Hoy aclaramos algunos puntos clave para entender qué tan segura es el agua que sale de tu canilla.


Mito 1: El agua del grifo siempre es potable

Verdad a medias. En la mayoría de las ciudades, el agua del grifo cumple con normas básicas de potabilidad. Sin embargo, factores como cañerías viejas, contaminantes locales o problemas en la red pueden afectar su calidad. Por eso, aunque se trate de agua tratada, no siempre significa que esté libre de impurezas.

 

Mito 2: Hervir el agua elimina todos los contaminantes

Hervir el agua puede eliminar bacterias y virus, pero no retira metales pesados, cloro u otros químicos disueltos. Es un método útil ante emergencias, pero no reemplaza un buen sistema de filtrado.

 

Mito 3: El agua embotellada es más segura que la del grifo

No necesariamente. Muchas marcas de agua embotellada son, en esencia, agua del grifo filtrada. Además, el agua en botellas plásticas puede contaminarse con microplásticos o perder calidad si se almacena de forma inadecuada.


Mito 4: Todas las casas tienen la misma calidad de agua

La calidad del agua puede variar de una casa a otra. Factores como la antigüedad de las cañerías, la ubicación y el mantenimiento del tanque de agua hacen la diferencia. Por eso, realizar análisis.

 

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