Para las personas, tomar agua limpia y libre de contaminantes es fundamental. Sin embargo, muchas veces pasamos por alto que nuestras mascotas dependen de la misma calidad de agua para mantenerse sanas y vitales. Los perros y gatos necesitan agua fresca todos los días para hidratarse, regular su temperatura corporal, eliminar toxinas y digerir mejor sus alimentos.
¿Qué riesgos hay si el agua no es de buena calidad?
Aunque el agua de red suele considerarse potable para consumo humano, puede contener cloro, sedimentos, bacterias o metales pesados que afectan a los animales. Las mascotas, especialmente las más pequeñas, tienen sistemas digestivos más sensibles. La exposición a contaminantes puede causar desde vómitos y diarreas hasta infecciones urinarias y problemas renales.
A largo plazo, beber agua de baja calidad puede debilitar el sistema inmunológico de tu mascota, aumentando el riesgo de enfermedades crónicas y visitas recurrentes al veterinario.
Problemas urinarios: uno de los grandes enemigos silenciosos
Los gatos son un claro ejemplo: su sistema urinario es muy propenso a la formación de cristales y cálculos. Beber poca agua o agua con impurezas puede agravar estas condiciones. Por eso, es clave incentivar su hidratación con agua limpia y libre de sabores o químicos que puedan rechazarse.
Los perros, por su parte, pueden desarrollar infecciones intestinales o problemas de piel si consumen agua con bacterias o parásitos, algo más común en zonas donde el agua de red no está bien tratada o las cañerías están deterioradas.
Beneficios de usar agua filtrada o purificada para tus mascotas
- Menor riesgo de infecciones estomacales o diarreas.
- Mejor salud renal y digestiva.
- Pelaje más brillante y piel más sana.
- Aumento de su energía y vitalidad.
Un plus: muchas mascotas suelen rechazar el agua con sabor a cloro o con olores fuertes. Con agua purificada, es más fácil que beban la cantidad diaria recomendada.
¿Cuánta agua debe beber una mascota por día?
Como referencia general:
- Perros: entre 50 ml y 100 ml por cada kilo de peso corporal al día.
- Gatos: entre 40 ml y 60 ml por cada kilo de peso corporal al día.
Estos valores pueden variar según la dieta (pienso seco o húmedo), la actividad física, la temperatura ambiente y la salud del animal.
Consejos prácticos para cuidar la hidratación de perros y gatos
- Colocá varios bebederos: Poné recipientes con agua en distintos puntos de la casa para facilitar el acceso, especialmente para gatos, que suelen ser más quisquillosos.
- Cambiá el agua varias veces al día: El agua estancada puede acumular bacterias y polvo. Renovarla asegura frescura y mejor sabor.
- Elegí materiales adecuados: Usá bebederos de acero inoxidable o cerámica. Son más fáciles de limpiar y no retienen olores ni bacterias como los de plástico.
- Limpiá los recipientes regularmente: Al menos una vez por día, lavá los bebederos con agua caliente y detergente suave.
- Sumá agua a su alimento: En dietas secas, podés humedecer el alimento o alternar con comida húmeda para ayudar a aumentar la ingesta de líquidos.
- Observá cambios de consumo: Si notás que tu mascota bebe más o menos de lo habitual, consultá al veterinario. Puede ser un síntoma de deshidratación, enfermedades renales o diabetes.
¿Y qué pasa con el agua de lluvia o de pozo?
En zonas rurales o casas con recolección de agua de lluvia, es común ofrecerla a las mascotas. Aunque puede parecer natural, esta agua puede contener bacterias, sedimentos o parásitos. Siempre es recomendable filtrarla o hervirla antes de usarla, aunque la filtración es más práctica para el uso diario.